Machu Picchu

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Ciudadela de Machu Picchu

Debes Saber

Machu Picchu, nuestra herencia gloriosa.

¿Quién y cuándo?

Su nombre y edificación se le debe a Pachacútec (‘el que cambia el mundo’). Fue el noveno gobernador inca y el que, según cuenta la historia, transformó una casta familiar en el imperio más importante de la América precolombina, llegando a conquistar un territorio de dos millones de kilómetros cuadrados. En teoría, fue quien ordenó construir en el siglo XV el complejo arquitectónico de Machu Picchu. Fue abandonado un siglo después: una guerra civil inca y la llegada de los españoles supusieron el fin del imperio.

¿Dónde está?

A 2450 metros sobre el nivel del mar, entre los Andes y la cuenca del Amazonas, rodeada por 32,592 hectáreas de montañas, picos y valles. Justo allí se erige este excepcional santuario histórico, obra maestra de arte, urbanismo, arquitectura e ingeniería de la civilización Inca. Se encuentra a 110 kilómetros al noreste de Cusco, la que fuera capital del Imperio (provincia de Urubamba). Machu Picchu estuvo interconectado con todo el Imperio inca a través de la red de senderos Qhapac Ñan de más de 30.000 kilómetros.

¿Por qué?

A pesar de las investigaciones, son muchos los misterios sobre los motivos que llevaron a construirla. No obstante, las investigaciones apuntan a que la ciudad tenía una función sagrada y religiosa, ya que en ella se rendía culto a los dioses, y, a su vez, servía de descanso para el emperador y para sus visitantes.

El nombre borrado de la piedra

El explorador estadounidense Hiram Bingham llegó a la ciudad inca de Machu Picchu el 24 de julio de 1911. Ha pasado a la historia como su descubridor, pero en realidad solo fue quien la colocó en textos de la civilización occidental.

Datos

Atención a los horarios

Hay 9 horarios de ingreso a la ciudadela: 6:00, 7:00, 8:00, 9:00, 10:00, 11:00, 12:00, 13:00, 14:00. El tiempo de permanencia máximo es de 4 horas. El turno de visita está indicado en la parte superior izquierda del ticket de entrada y NO se permite el acceso antes de esa hora. Cada momento en Machu Picchu tiene su encanto. Por la mañana, las probabilidades de lluvia son muy bajas. En cambio, por la tarde hay más probabilidades de lluvia, pero menos visitantes.

Reglas claras para el visitante

Debido a la fragilidad del lugar y a la gran cantidad de personas que lo visitan diariamente, hay ciertas restricciones para ingresar a Machu Picchu. Son muy estrictos con el cumplimiento de las mismas, por eso hay que tenerlas en cuenta.

Se permite:

  • Tomar fotos (animales incluidos).
  • El acceso con portabebés y con bastones con punta de goma (ancianos o personas con algún tipo de discapacidad).
  • En caso de llevar mochilas de grandes dimensiones, estas se deben depositar en los casilleros que se encuentran en la entrada de la ciudadela.

No se permite:

  • Alimentar a los animales.
  • El uso de palos selfie, trípodes (cualquier tipo de extensión para cámaras o móviles) y drones.
  • El acceso con tacones, con coches de bebé, con bastones de punta metálica o dura y con mochilas que superen los 40x35x20 cm.

Los adoradores del sol

La zona urbana de Machu Picchu es aquella donde vivieron sus ocupantes y donde se realizaron las actividades de carácter religioso. Cuenta con unas 140 estructuras. En la zona más alta se situaba la ciudad sagrada; en la baja, la residencial.

Inti, el dios Sol, era una de las deidades más importantes de la civilización inca, por lo que dedicaron algunas de sus construcciones sagradas para rendirle homenaje. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el Templo del Sol, uno de los más importantes. Otro de los más reconocidos es Intihuatana, un reloj solar tallado en un bloque de piedra y cuyas esquinas están alineadas con los cuatro puntos cardinales.

Tan precisa que no necesitó cemento.

Las piedras de los edificios no cuentan con ningún tipo de argamasa para unirse. Las rocas fueron cortadas y encajadas de forma tan sumamente precisa que no se podría introducir ni una tarjeta de crédito entre ellas.

Civilización autosostenible

Las terrazas de Machu Picchu son una de las mejores obras de adaptación al paisaje y se conserva prácticamente intacta. Un aspecto que casi pasa desapercibido es que era una ciudad autosostenible, con un sector agrícola específico que refleja los avances significativos en esta área y lograron generar microclimas en distintos niveles de las laderas de las montañas. Machu Picchu además cuenta con la inclinación y el perfecto encaje de sus muros– gracias a las terrazas de cultivo. Esta amplia red de andenes escalonados servía de sistema de drenaje.

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